jueves, 31 de enero de 2013

El uso propio de la semilla y la salida del sol.



_...la Luna da vueltas alrededor de la Tierra, igual que la Tierra da vueltas alrededor del Sol...
_Entonces ¿por qué sale el Sol todas las mañanas por detrás de los cerros, y se esconde a la noche?
[...]
_Dejadlo que nos explique -mi madre sale dubitativamente en mi defensa- Que algo sabrá más que nosotros.
_Tampoco hay que tener una carrera para saber por dónde sale el sol...

El viento de la Luna, Antonio Muñoz Molina, Seix Barral, Barcelona, 2006, pág. 132.


Al derecho de guardar parte de la cosecha como semilla para la próxima siembra se lo denomina "uso propio" de la semilla. Uso.
Los convenios con Monsanto imponen el pago de regalías tanto para la comercialización de la semilla reservada para la siembra, en ese caso de otros, como para el uso en la siembra propia. La comercialización se denomina "bolsa blanca" o "hija de".
En ambos casos se trata de una parte del grano cosechado resultante de una siembra originaria sobre la que ya se pagó la regalía. El propósito de Monsanto es cobrarla en cada nuevo ciclo, en nombre de la propiedad intelectual y con el beneplácito del Poder ejecutivo. Si el agricultor no paga no tiene derecho no sólo a venderla sino a usarla.
Obviaré toda la problemática de la semilla transgénica para atenerme sólo en el "uso propio".   


Su padre y su abuelo labraron esta misma tierra, pero nunca llegaron a poseerla trabajando siempre como aparceros de otros que les esquilmaban la mitad de los frutos de su esfuerzo y los trataban como a siervos. Él ha podido comprarla, ahorrando desde que era muy joven, renunciando a tener una casa propia, llenándose de deudas cuyos plazos rondan  siempre sobre él y algunas noches le quitan el sueño. Son cuatro cuerdas, apenas dos hectáreas...

El viento de la Luna, Antonio Muñoz Molina, Seix Barral, Barcelona, 2006, pág. 186.


No cabe duda que si el productor compró la semilla que sembró, si pagó por ella, es su propietario privado.
Al propietario privado de una cosa le corresponde la posesión y el uso de la misma.
Pero la obligación impuesta de volver a pagar hace que, si el agricultor no tiene el dinero para hacerlo, no pueda volver a sembrar.
De donde, tener la tierra y no tener que sembrar es lo mismo que no poseerla. El propietario ha sido desposeído. El capital liquida la propiedad privada, dijo Carlos Marx. Acumulación por desposesión es un sintagma acuñado por David Harvey.  
El mecanismo para lograrlo ha sido la transformación de un uso en un consumo.
El consumo es el agotamiento de la cosa con el uso. La función de la simiente separada es su uso, el uso propio, para reproducir la cosecha. La función de la cosecha es el consumo o la venta para ser consumida por otro. Pero si el agricultor no puede volver a usar la parte reservada, ésta pierde su función de uso: se agota en el primer uso. Es decir se consume, sea por el agricultor o por sus chanchos. El uso se transformó en consumo y, con ello, la tierra que no se puede volver a sembrar se transformó en una propiedad sin uso, destinada a quedar yerma. O a ser apropiada por quién tenga el capital suficiente para pagar las regalías.
El consumo sirve para pensar es el título de un trabajo de Norberto García Canclini del año 1991. Dado que,  como vimos, el consumo es una forma del uso, se puede afirmar que el uso, los usos, sirven para pensar.
Dije que para que el productor pueda renovar el ciclo debe pagar, es decir debe tener dinero para volcar a una nueva producción. Esto se denomina capital.
Volver a pagar por la utilización de su semilla equivale a volver a comprarla pagando por su uso. Es decir, el verdadero propietario de su semilla no es él, puesto que no puede disponer de ella. El propietario real es el que dispone del uso. El uso es la esencia de la propiedad, dijo Hegel antes que Marx. La verdadera propiedad consiste en la disposición del uso del bien, en este caso la semilla. Y esa disposición no está en la forma física de las semillas que están aun en el silo del agricultor sino en la forma de crédito a favor de Monsanto. Entre los activos del grupo financiero, es decir en la forma de capital. El capital de Monsanto es el verdadero dueño de la semilla que el agricultor pagará como si la comprara. Esta "compra" no es más que una ficción jurídica. El agricultor no tiene el derecho de comprar la semilla. Comprarla es una obligación si quiere seguir siendo productor y propietario de su tierra. Su derecho de propiedad es un resultado de su obligación, no de su derecho, a comprar.
La continuidad permanente de la ficción jurídica de los contratos genera la ilusión de que el productor vende su trabajo, decía Marx. Y la misma continuidad genera la ilusión de que el productor compra lo que consume, es decir lo que usa, se agote o no.  
El que dispone de los usos es el capital, pero los capitales aunque no tengan nombre y apellido tienen quienes disponen de ellos. Son los capitalistas, los miembros de la clase que dispone de los consumos.
Las simientes son una condición de la producción de alimentos, de nutrientes de la vida humana. Como lo es la tierra. Los que disponen de sus usos no son, como parecen, los que pagan por ello y, por eso, se consideran propietarios. Los verdaderos propietarios son los que tienen el uso de hecho, el usus facti, decía el franciscano Guillermo de Occam.
Pero todos nos vemos propietarios y nos vemos comprando y vendiendo. No es el mercado el que genera propietarios sino su forma jurídica de contratos. Y los contratos son lo que establecemos todos los días, todo el día. Los que podemos contratar, claro. Los que no vivimos de la caridad, todavía.
Ser propietarios porque compramos es como ver salir el sol todos los días. Que parece que gira en torno a la tierra. Para saber ello, como dice el hortelano de la novela de Muñoz Molina, no es necesario tener una carrera.
Pero lo cierto es que si el productor paga, como hacen todos los chacareros que firmaron convenios privados con Monsanto -mientras los precios de los commodities a expensas de la emergencia alimentaria lo permiten- lo está haciendo con trabajo futuro. Porque o compra la semilla financiada y pagará el préstamo con parte de su próxima cosecha o resigna ganancias que no se capitalizan y, en ese caso, la reproducción del capital también saldrá de allí. Se trata de una apropiación de trabajo futuro. La desposesión de uno es apropiación del otro. Claro es que no se trata del caso de los Grobo que también  desarrolla semillas.

“Hola me llamo XX mi DNI es XX y me voy a suicidar ya que es posible que me dejen sin casa”. El mensaje electrónico era de las 8.49 del pasado miércoles día 12 e iba dirigido al correo general de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Lo leyó minutos después Ada Colau, la portavoz de la plataforma en Barcelona, desde el ordenador de su casa.

El País, Madrid, 24/12/2012.


Lo propio de nuestro agricultor con la semilla sucede con los desahuciados por las hipotecas. Antes que en España, con la 1050 en el país. Fuente de dinero de abogados y abogadas exitosos. La vivienda también es una condición de vida, de la que también los dueños reales son los grupos financieros y los deudores ostentan el título de propietarios, hasta que son desposeídos del uso. La propiedad cede ante el control de los capitalistas y hoy la hegemonía la tienen los capitalistas financieros.
En los hechos el que compró con un préstamo hipotecario lo que recibió fue un uso temporario e incierto de la vivienda -condición de vida- con el título de propietario, propiedad sujeta a los negocios del capital financiero. Es lo mismo que decir que la forma mercantil-industrial de la propiedad privada queda sujeta a la forma propiedad privada de control. Lo que para el "propietario" de la vivienda era una deuda para el acreedor del préstamo hipotecario era un crédito, un activo capitalizado cuya garantía era el trabajo futuro del deudor, es decir, su vida. Una condición de esa vida, la vivienda precisamente, estaba desde el inicio en manos del grupo prestamista, que decide de hecho sobre la "propiedad privada" del deudor.
Pero esto se hace evidente sólo en las situaciones de crisis, cuando se corta la cadena de contratos. Cuando se acaban los usos. Mientras tanto en la inercia de los intercambios contractuales, el sol de la propiedad privada sale siempre por el este y se esconde por el oeste.  


[4] El uso de consumibles sin la propiedad es imposible, [...]
[6]  De hecho, en las cosas consumidas por el uso de este derecho de practicar, no se puede establecer en la separación de la propiedad o señorío, [...]

Juan XXII, Papa. Ad conditorem canonum. Aviñón, 8 de diciembre de 1322.


Lo que establece esta Bula es que para consumir - y el consumo, dije, es un uso - hay que ser propietario. Los franciscanos, a quienes esto iba dirigido, no querían ser propietarios pues el santo Francisco había prohibido serlo.
Se trataba de una cuestión de intereses. Después de dos siglos los franciscanos sólo eran pobres jurídicamente, de hecho los conventos producían riqueza, de la que ellos gozaban. Usaban y consumían de ella, tenían el usus facti, el uso de hecho. Para la Iglesia quedaba el título de propiedad. De tal manera los usos quedaban por un lado y la propiedad por otro.

Hoy cualquiera estaría de acuerdo con Juan XXII: para usar o consumir algo hay que ser propietario y, por lo tanto, si no te lo regalan tenés que comprarlo. Es decir, sos propietario porque comprás.
Pero vimos que ahora no basta con ser propietario usar la semilla propia o la vivienda. Ni siquiera basta con ser propietario de un medio de producción como la tierra, porque la cosa está en el uso efectivo.
La clase obrera luchó mucho tiempo por la propiedad, aun por la propiedad de los medios de producción. Por la propiedad privada personal de los medios de vida y la propiedad social a través del Estado. Obtuvo logros inconcebibles en los tiempos de Marx, cuando emerge con fuerza el capitalismo industrial y, con él, la propiedad privada de cuño mercantil.
Marx priorizó la producción porque allí estaba el secreto oculto por el mercado, por la ideología jurídica mercantil. Por eso el derecho fue la ideología orgánica del sistema.
Por eso Marx deja de lado los usos y el consumo, salvo el consumo productivo.
Pero tanto el consumismo como el subconsumo ya ocuparon su lugar en la investigación, es decir más allá de la Bula papal y Guillermo de Occam. En la economía, la sociología, la antropología, la psicología, la filosofía. Por supuesto, en el marketing y la mercadotecnia.
Es verdad que los partidos políticos ya no elaboran programas, pero me parece que la militancia o el activismo político-social no atiende demasiado a los usos y los consumos. Quizá sí algunos ambientalistas.
En mi caso conjeturo que el consumo ligado a la deuda es una nueva forma de apropiación dominante del trabajo ajeno futuro.
Pero no me parece necesario compartir mi conjetura para medir la importancia del asunto.
Cuando en Pekín las autoridades recomiendan a la población no salir a la calle, para no envenenarse con el aire, estamos hablando del uso de la ciudad y de los consumos de fábricas y transportes.
Cuando la FAO organiza una campaña para que en los países desarrollados se consuma menos para evitar desperdicios, estamos hablando precisamente de consumos.
Pero no sólo de eso. Estamos hablando de las condiciones generales de vida de millones de seres humanos.


Los resultados del estudio sugieren que alrededor de un tercio de la producción de los alimentos destinados al consumo humano se pierde o desperdicia en todo el mundo, lo que equivale a aproximadamente 1 300 millones de toneladas al año. Esto significa obligatoriamente que cantidades enormes de los recursos destinados a la producción de alimentos se utilizan en vano, y que las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por la producción de alimentos que se pierden o desperdician también son emisiones en vano.

En términos generales, las pérdidas de alimentos están influenciadas por las elecciones tomadas en la producción de cultivos y sus patrones, la infraestructura y capacidad internas, las cadenas comerciales y los canales de distribución, así como por las compras de los consumidores y las prácticas de uso de alimentos.

Los consumidores de los países industrializados desperdician casi la misma cantidad de alimentos (222 millones de toneladas) que la producción de alimentos neta total del África subsahariana (230 millones de toneladas).

Creo que estos párrafos del informe del congreso Save foot! de Düsseldorf, 2011 son elocuentes.
El cinismo del informe no menciona los negocios financieros entre las causas que conducen a esta situación. Sus políticas se reducen a recomendar mayor eficiencia tecnológica en la producción de alimentos, pero no dice que los resultados de esa eficiencia van a parar a las especulaciones sobre los commodities de las bolsas de futuros.
Pero la cuestión acá no reside ni en la burocracia ni en la hipocresía de los organismos internacionales, sino en pensar el consumo.
Quiero decir, no sólo ante las crisis financieras sino frente ante los movimientos habituales del capitalismo actual, pensar desde el lado del consumo (y el no-consumo) antes que en la producción. Porque si Marx en su tiempo desde la producción llegaba al consumo nada impide que hoy hagamos el camino inverso. Para llegar a las formas actuales del capitalismo de su forma de propiedad, que ya es otra, de su forma de apropiación y de sus contradicciones y debilidades. Si es que seguimos siendo anticapitalistas.  
Creo que el consumo debería servir para algo más que para pensar. Para movilizarse social y políticamente.


Edgardo Logiudice
enero de 2013

lunes, 28 de enero de 2013

Kirchnerismo crítico y razón de estado.


“...che gli stati non si tenevono co’ paternostri in mano”  (Cosme l’Ancien, N. Machiavel, Histoires Florentines, VII, 6



Razón de Estado es la apelación a la última instancia cuando el Poder no encuentra más razones. Con esa razón consejeros de los Príncipes, como Maquiavelo y el Cardenal Richelieu, acorazaban de legitimidad las decisiones instrumentales de aquéllos. Con esa racionalidad instrumental se legitima la apelación a la suspensión de las garantías individuales, al estado de sitio, al estado de emergencia, al estado de guerra interna en suma, a cualquiera de las formas del estado de excepción.

Edgardo Mocca es un politólogo egresado de la carrera creada por Francisco Delich y Carlos Strasser. Periodista -prefiere asumirse como analista político de acuerdo a sus lauros- de Página 12 y panelista en la TV Publica que puede lucir sus luces en un panel junto a algunos y algunas colegas, locutores, un joven filósofo y un humorista. Catedrático, también periodista él, del diario Clarín hasta el 2007 siendo Asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Mocca apela a la razón de Estado, ante la que cede su gusto personal sobre las libertades democráticas. Al analista político no le deben interesar las causas, propósitos o motivos sino las acciones o los hechos del Príncipe, es decir sus decisiones, sus políticas.  
Escuda al príncipe y deja a salvo su conciencia haciendo que su "gusto" genere una ilusión de crítica. Su realismo político de analista configura la propedéutica adecuada para quienes aun mantengan reparos ante la Ley Antiterrorista u otros hechos, dichos o actitudes del actual gobierno. Es decir al kirchnerista crítico que se asume de izquierda.

En ese escenario de la televisión pública tuvo necesidad de referirse a esa ley, que había "sorprendido y preocupado" al filósofo Ricardo Foster, a sus amigos de Carta Abierta y a muchos kirchneristas críticos. Dijo entonces, "Desde mi perspectiva, de mi mirada sobre las libertades democráticas no me gusta".  Pero "es una de las cosas que tienen que ver con las razones de estado". Equivale a decir más o menos, a mí tampoco me gusta comer sapos, pero hay que bancársela.
El problema de esta sincera confesión es que, reprimiendo la crítica al estado de preferencia, puede dejar desnudo al rey, es decir sin más razón legítima que su sola decisión.
Se trata tanto de una defensa del acto del príncipe como de una autodefensa ante el escrúpulo, apelando al realismo. Al positivismo político de la mentada y aprendida autonomía de la política. Donde aquéllo que excede sus categorías específicas no es relevante, conforma a lo sumo cuestiones morales o metapolíticas.

Pero este argumento  es más refinado que otros, sobre todo si aparecen alusiones a Maquiavelo, a Giovanni Sartori, a Carl Schmitt y, naturalmente a algún uso de Gramsci. Discurso más refinado que el que se ofrece al kirchnerismo crítico rindiendo pleitesía a la realidad a la manera tomista o la más históricamente reciente del General: la única verdad es la realidad. Y la realidad es que es lo que hay. Y lo que hay es que a la izquierda de Cristina no hay nada. Y así planteado no admite mucha discusión. Sosegate que ya es tiempo de archivar tus ilusiones, dice el tango de Pracánico, que musita el progresista que aun quiere creer.

Este otro discurso aclara qué es lo que corresponde analizar frente a los actos del poder.
El 23 de enero, en el mismo escenario Mocca marcó la distancia frente a sus co-panelistas. Sostuvo: "En política las causas de porqué uno hace las cosas no tienen ninguna importancia".  Causa significa acá razón o motivo. Es decir, en política, el motivo o la razón de una decisión es irrelevante. Para el analista político, entonces, ello queda excluido del análisis.
"Importan los hechos, la acción importa". Es decir, importan sólo las decisiones.
Y ejemplifica: "Y si no fijémonos la gran campaña que hay contra el kirchnerismo porque Kirchner hizo ésto, Kirchner llamó a las Madres y denunció y abrió nuevamente el juicio al genocidio para hacerse popular, para hacer demagogia. No me importa ¿sabés?, no me importa".
Aquí Mocca asume un riesgo mayor. Está diciendo que a él no le importa la falta de autenticidad de Kirchner en la política de los derechos humanos.
Al excluir el asunto del análisis lo deja pendiente, al menos bajo sospecha. No dice que no existe la falta de autenticidad, sino que a él no le importa. 
Descarga su conciencia y ayuda a descargar la de los kirchneristas críticos escondiendo el bulto. Su problema es que algún kirchnerista menos escrupuloso o más aplaudidor se dé cuenta del artilugio y, que sin querer, Mocca haya desnudado nuevamente al rey tratando de defenderlo.

Aquí lo que, frente a la Ley antiterrorista, era el gusto se transforma en indiferencia, la función es la misma. El desplazamiento o la exclusión del problema, del reparo. Pero esa función está poniendo en el mismo lugar la cuestión de la ley con la de la autenticidad. Con lo cual el asunto se podría invertir: la cuestión de la falta de autenticidad no me gusta y la cuestión de la Ley Antiterrorista no me importa ¿sabés?

La cuestión es interesante. Mocca separa los propósitos y las razones para no criticarlas, dejándolas en el limbo de las preferencias o la indiferencia. Pero en definitiva lo que fue separado queda unido en la razón de Estado. Porque no importa el porqué lo hizo ni para qué lo hizo, siempre habrá una razón de Estado.
Peligroso argumento ya no para Mocca. Si no debemos preguntarnos porqué ni para qué Kirchner hizo lo que hizo con la política de derechos humanos, tampoco deberíamos hacerlo con la política del pago de la deuda, anticipado y en verdes, postergando a los jubilados buitres. En última instancia habrá una razón de Estado.
Peligroso argumento que puede llegar hasta encubrir algún negociado, algún soborno o algún tráfico de influencias. Si la razón de Estado cubre la Ley Antiterrorista ¿qué es lo que no puede cubrir?   

  Después de Lutero todos somos libres de renegar, en buena hora. Pero renegación no necesariamente tiene que significar olvido ni autoengaño. Menos aun la manipulación, porque entonces se achica la diferencia con Marcos Novaro, al que convocan Clarín y La Nación.

Decía hace poco Eduardo Grüner en una entrevista conjunta con Gianni Vattimo en Ñ del 12 de enero: "en la Argentina basta ser medianamente progresista, estar a favor de cierta mayor inclusión social, para pasar por ser de izquierda; ahora, todo eso está muy bien, pero ser de izquierda es poner en discusión el dispositivo básico. [...]  El lugar de la izquierda [...]es poner en cuestión, radicalmente, el dispositivo básico, las lógicas básicas. En ese sentido, la primera definición brutal que habría que hacer, es que ser de izquierda es ser consecuentemente anticapitalista, pero que hoy en día es una definición que hay que retomar".

Claro es que esta definición brutal no es para estos tiempos, "Raros tiempos estos donde se respira un aire de felicidad" le recordara el sociólogo Horacio Gonzalez al filósofo Feinmann, remedando a Tácito, en agosto pasado, en el mismo escenario de Mocca.
No se trata de aguarle la fiesta a nadie, en todo caso, como decía el mismo Grüner "mantener las esperanzas pero con un ánimo muy crítico". Si se quiere, claro. El problema es que no nos pase como al tipo del tango de Enrique Santos Discépolo y Virgilio y Homero Expósito que alzó un tomate y lo creyó una flor.

Es verdad, los estados no se mantienen con un padrenuestro en la mano, tampoco con otras charlatanerías. Si es que deben mantenerse todavía.  


Suicidio Perfecto es el policial de Petros Márkaris en el que el personaje de un viejo comunista griego dice más o menos Falso recato que muestran los izquierdistas cubriéndose con una hoja de higuera, no para ocultarlo de los demás sino para no verse ellos mismos.


Edgardo Logiudice
Enero de 2013.

lunes, 21 de enero de 2013

Confío en la Justicia.


Confío en la Justicia.
Para que se cumpla una norma reparadora. Para que las cosas vuelvan a un supuesto orden. Una ley.
Y enciendo una vela. Porque le ruego o le exijo a alguien que la ley se cumpla. Alguien que la puede hacer cumplir porque tiene la fuerza. No hay ley sin sanción y de eso decimos que es derecho. Que algunos hombres administran. Los jueces.
Por eso Vizcacha aconsejó, al segundo hijo de Fierro, hacéte amigo el juez.
Menem era más ladino que el Viejo, pero Néstor le pisó el poncho. Jueces presuntamente amigos. Al Turco le salió bien al Lupo más o menos. Éste nombró, de los siete, cuatro. En la cancha se ven los pingos, y algunos se hacen mañeros. Para eso está la independencia del poder judicial, con sueldo sin rebajas ni despido mientras dure su buena conducta.
Pero se trataba de jueces honorables, dijo Cristina al asumir en 2007: "saldamos una deuda que teníamos con los argentinos: dar una Corte Suprema de Justicia a los argentinos que no los avergonzara, honorable." Dejaron de serlo, tienen mala conducta. En penitencia.
El kirchnerismo dio una Corte. Ahora se agravia y se lamenta.
No se trata de ninguna arbitrariedad, sus miembros, según la Constitución,  los nombra el Presidente, con acuerdo del Senado. En Estados Unidos ni siquiera es necesario ese acuerdo. Si la forma de nombrar a los supremos, su inamovilidad, sus privilegios, son o no democráticos y republicanos, o resabios monárquicos o aristocráticos, son materia de medulosos análisis jurídico-políticos. Ciertamente las normas y las instituciones son mejorables. Pero esto no depende tanto de la Justicia a la que hay que rogar y encender una vela como a los derechos que se pueden lograr sin que nadie los de.
El derecho son normas que crean los hombres, el asunto es saber quiénes son esos hombres. Que no son todos, sino los que tienen la fuerza para hacerlos cumplir.  La justicia puede representarse como una diosa griega o romana, con la balancita, una espada o un león, según el caso. Pero el juez Thomas Griesa no tiene pinta de diosa, ya lo dijo el sociólogo Horacio González en su profunda crítica: Griesa no se parece a Marlon Brando.
El Poder Judicial es un aparato que, además de negarle el per saltum a Sabbatella dejándolo colgado del pincel, interpreta y aplica el derecho, las normas estatales. Es un poder que como los otros dos, según la ideología representativa de la democracia, deberían expresar la voluntad popular. El hecho de que los poderes sean tres, según la mejor doctrina, la de los doctores, tiene el propósito de que se contrapesen y se controles entre sí. Los de afuera, como en el truco, son de palo. El 82% móvil se discute entre Cristina y Lorenzetti, el ejecutivo, que prefiere usar los fondos y renegociar otra vez la deuda, y el judicial que quiere sacarse los expedientes de encima. Para algunos esto es La lucha por el derecho, título de la obra de un gran jurista alemán del siglo XIX. Para los jubilados es seguir galgueando.
El problema es que lo que aparece como un derecho de los trabajadores pasivos fue una obligación de los trabajadores activos.
Los juristas suelen pensar así. Que las obligaciones son derechos. Como si trabajar fuera un derecho y no una obligación. Ya lo dijo san Pablo en la segunda a los Tesaloniences: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.
Que de esas cosas trata también el derecho. Invertir la mirada. Y ocultar intereses. Eso todos los días, de vez en cuando pelearse con Héctor Magneto. La Presidenta es abogada, debe haber leído a von Ihering, el jurista germano. Muchos de los que no lo leyeron seguramente son jubilados, que confían en la diosa Justicia. Ciega, por lo demás.
Confiar en una diosa que no ve. Y que sólo habla por la boca de los Griesa, que confunde buitres con palomas, cuando en realidad caranchos son los que se jubilan.   

La ideología, decía quien fuera mi amigo Georges Labica, es de madera dura. Y si el derecho llama derecho a lo que es un deber, el derecho es ideología. Difícil de desbastar. 
Por eso confiamos en la justicia.
De lo primero, según el Génesis, que privó Dios a Adán, fue de todos los frutos que había creado y lo condenó a ganarse el pan, transpirando.
Muy bíblicos fueron los capitalistas agrarios que iniciaron las manufacturas y dejaron a los campesinos sin alimentos.  Claro que, como ya eran cristianos,  los campesinos no podían ser siervos sino solo frente al Señor. Los cristianos somos todos iguales, ninguno puede obligar a nadie a que lo sirva. Dios dotó a los hombres de un alma a su imagen y semejanza. No se puede vender el alma, sería vender a Dios. De modo que si querés vender algo, vendé tu cuerpo, que es carne corruptible. Aunque sea algunas horas. Y podrás comer. Tenés derecho a trabajar, si querés sobrevivir. Sos propietario de tu fuerza de trabajo. Si tu voluntad es vivir la tendrás que vender. Con el salario que ganes me comprás tus alimentos, tus ropas, tu cobijo. Te mantengo si trabajás. Mantengo a todos los que me hacen falta. Los demás que se la rebusquen cirujeando, mendigando o saqueando.
Los primeros juristas modernos fueron teólogos. El derecho moderno nació como derecho canónico, el derecho de los papas, obispos, abades. Nació con los primeros intentos burgueses de capitalismo. De las burguesías nacionales. De las que Néstor Kirchner dijo: «Es imposible un proyecto de país si no consolidamos una burguesía nacional»". Tarea que han tomado, dicen, a su cargo los muchachos de la Cámpora. Lo extraño es que junto a estos cristianos hay marxistas ateos anticapitalistas y banqueros. Como Heller. Y algunos tesoreros religiosos, como Elztain. Socio de Soros, el financista benefactor a quien la Presidenta pide consejos.

En sociedad no se puede vivir sin normas, pero no todas las normas son iguales ni sirven para el mismo fin.
Si dos personas se ponen de acuerdo para cartonear y repartirse lo juntado a medias están creando una norma. Si se unen más personas es una institución y organizan una cooperativa de trabajo.
Pero si un señor pone un departamento y una meretriz su cuerpo también crean una norma. Sólo que el señor ya no es socio sino proxeneta. Pero si el señor es juez quizá sólo sea el dueño del departamento y la meretriz una trabajadora independiente. Algunas normas dejan las cosas claritas y otras las oscurecen.

Las normas son tan viejas y necesarias como las casas. Y una casa sirve para cobijo o para hipotecas sub prime o para negocios de IRSA (la de Elztain).  Y es precisamente con el derecho, con las normas jurídicas, que se construyen los edificios financieros. Con la arquitectura financiera, que son contratos, se construyen los fondos especulativos (buitres o palomas) que lucran con la vivienda.
Los contratos son normas, como la de los cartoneros. Pero muchos cartoneros no tienen casa. Las casas no se hacen con normas sino con ladrillos. Y los ladrillos tienen dueños, propietarios.
Pero al cartonero le pueden dar una casa de las 400.000 del Pro.Crear. de la que los jubilados seremos socios, es decir, caranchos. El cartonero será jurídicamente propietario de sus ladrillos, de todo lo que hay por abajo y por arriba de su terreno, menos del petróleo si hubiera en el subsuelo, que es del Estado y se lo lleva Chevron, y del espacio aéreo, que también es del Estado, lo usa Aerolíneas y lo pagamos todos.
Lo pueden hacer propietario por medio de un préstamo. Cosas del derecho. Préstamos a treinta años. Son los que deberá trabajar para pagar la deuda. Su futuro está decidido: trabajar hasta llegar a chimango.  Su deuda representa trabajo futuro. Y si quiere la casa con muebles y algún lavarropas o televisor, Frávega o Garbarino se lo proveen con la tarjeta Naranja. Que habrá que pagar, con trabajo futuro. Y si no paga, para eso está la Justicia.  
Sus acreedores pueden confiar en ella. Hasta llegar a la Suprema Corte, que garantiza el derecho de propiedad. Del acreedor. El deudor tendrá el derecho de propiedad de su trabajo y podrá venderlo. Si encuentra comprador, es decir, si alguien le da para comer y pagar las deudas.
Porque a nadie le gusta que se le muera el deudor si sigue pagando. Así lo entienden bien los fondos financieros con los que nos estamos desendeudando, que ahora son amigos nuestros, nos defienden. Son los amicus cuariae (amigos del Juez, como los de Vizcacha) que le van a hacer la oreja a Griesa para que no sea tan malo (ni feo). Porque si nos aprieta con los fondos buitres se acaba la gallina de los huevos de oro de la Argentina pagadora que honra puntualmente las deudas con el hambre de los jubilados.

Pero el derecho, como una casa, a veces sirve para cobijar. Y, como las armas, a veces sirve para pelear.
Me obligás a trabajar y decís que es mi derecho y que trabajando puedo vivir. Entonces dame trabajo y que mi sueldo sea vital, mínimo y móvil.
Todo contrato consiste en un intercambio de promesas, quizá el más viejo sea el matrimonio: te daré tal cosa a cambio de esta otra. Y la democracia, representativa y electoral, también. Vos me votás y yo te represento, si yo te voto vos me representás. Juristas y politólogos dicen que es un espacio abierto: todos pueden llegar. A esperar muchachos que hay para todos (y todas).
Y las leyes fundamentales o constituciones está pobladas de promesas.
La nuestra de mi derecho al acceso a una vivienda digna, a controlar la producción, a participar en las ganancias (de las que pago impuesto aunque esté jubilado, pues mi negocio es estarlo).  
Por ahora, mientras juntamos la fuerza que les falta a nuestras normas propias, no hay más remedio que tomarle la palabra. Pues entonces, cumplan.
Pero, como no me la creo, prendo una vela y, por las dudas, exijo. Porque, a veces, ellos no tienen más remedio que cumplir, porque exigimos. Mandando preso a algún hijoputa que torturó, asesinó, robó pibes y esquilmó al país. En el nombre de dios y la justicia que, por ciega, se deja llevar por la mano del más fuerte.
Por eso confío, con un ojo abierto.



Edgardo Logiudice
Abogado-Notario
Diciembre 2012.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Apuntes sobre el modelo económico kirchnerista. Un cuento de El Tio.


A mí se me hace cuento...
Jorge Luis Borges, Fundación mítica de Buenos Aires.

Buena parte de economistas e intelectuales, funcionarios o partidarios del gobierno sostienen que el modelo económico en marcha es de carácter nacional-industrial en un proceso de neo-desarrollismo.
Algunos sectores de izquierda opositores basan sus críticas en los límites de este presunto proceso, dando por sentado que tal modelo está vigente. Sus límites estarían en la propia concepción ya que no sobrepasaría las frontera redistribucionista keynesiana.
La Presidenta de la Nación sostiene el slogan de desarrollo con inclusión mostrando números de crecimiento del PBI, del mayor peso relativo del sector industrial en las exportaciones y del descenso de la tasa de desempleo.
El conjunto de la oposición partidaria clásica cuyas fracciones son denominadas centro-izquierda, centro y derecha sólo emiten críticas puntuales tanto al discurso como a la práctica de la política económica del gobierno.

Algunos economistas e intelectuales de los mencionados al comienzo son conscientes de las dificultades de un proceso neo-desarrollista en una economía globalizada por un capitalismo transnacionalizado. Sin embargo apuestan a la factibilidad del modelo de los países del sudeste asiático y China. El secreto estaría en una fuerte intervención del Estado para sostén de una burguesía nacional, capaz de apropiarse de los avances tecnológicos que necesariamente deben exportar desde los países centrales hacia las periferias en los procesos productivos transnacionalizados[1].
La cuestión de la deuda externa se percibe como un obstáculo superable y superado con lo que se dio en llamar el des-endeudamiento, es decir el pago anticipado de la deuda durante el gobierno de Néstor Kirchner.
La cuestión de la hegemonía o, quizá mejor, dominio del capital financiero sobre el capital industrial, no aparece señalada.

Este me parece que es a grandes rasgos el panorama discursivo respecto al mentado modelo económico.
Mi objetivo, en este texto, no es el de plantear la viabilidad de otro modelo alternativo o de un modelo socialista, como plantean algunos amigos de la izquierda, sino de presentar mis dudas sobre la realidad de la existencia de ese modelo más allá del discurso, teórico en algunos caos y propagandístico en los más.

Mi opinión es que se trata de un nuevo aspecto de una revolución pasiva a nivel del capitalismo global con sus consecuentes fenómenos transformistas. Y que, en definitiva, no se trata muchos más que de un cuento de El Tío.
El Tío porque, como se sabe, era el nombre cariñoso que daban los jóvenes peronistas de izquierda de los setenta a Héctor J. Cámpora, el hombre designado por el General Perón desde Puerta de Hierro, para llegar a la Presidencia de la Nación y preparar las condiciones de su retorno al país.
Desde sus inicios este gobierno asumió una mística setentista que, entre otras cosas, cuenta con una agrupación de la que es dirigente Máximo Kirchner, hijo de Néstor Y Cristina, llamada "La Cámpora". El breve gobierno de El Tío contó con un ministro de economía, que lo fue luego también con Perón, que fue un líder de los empresarios nacionales, fundó la Confederación General Económica, y tenía una definida concepción desarrollista.
Pero esto no es más que una anécdota, sólo para ilustrar un aspecto concreto de la apelación a tradiciones pasadas en los fenómenos de transformismo que suelen acompañar a las revoluciones pasivas. Revoluciones que son capaces de absorber nuevas formas y demandas bajo la misma dominación fundamental. Dos arbitrios son clásicos en estos procesos: la cooptación de dirigentes e intelectuales y el transformismo, apelación a formas de legitimación de la representación popular en base a presuntos orígenes étnicos o sociales. Si el caso de Obama, que ha demostrado que representa bien los intereses del capital financiero hegemónico con el rescate bancario, se legitima electoralmente en la negritud, nuestro Carlos Menem fue un pionero apelando al poncho y las patillas de los caudillos criollos para abrir las puertas a la transnacionalización y el llamado neo-liberalismo.
Creo que no son ajenos a esto varios aspectos del proceso en curso en América Latina.

Desde los ochenta el capitalismo absorbe una profunda revolución científico-técnológica y las transformaciones en el modo de producir, colocándolas desde entonces bajo la hegemonía del capital financiero, cuya movilidad no tiene ya las trabas de localización del capital industrial. Al mismo tiempo absorbe la revolución en la información y las comunicaciones, generando nuevas formas de apropiación. Revolución pasiva que se manifiesta políticamente. No sólo el discurso neo-liberal absorbe la defensa de las libertades y la democracia en sus intervenciones bélicas, sino que sabe replegarse de la escena propiamente política cuando se trata de negocios: asimila a China y otros regímenes autocráticos. También aparece el transformismo cuando aparecen sus lacras deslegitimándolo. Sabe absorber como logos otros íconos: toda la socialdemocracia europea.

En este contexto arriba el kirchnerismo luego de una deslegitimación radical de la misma democracia representativa electoral con la consigna Que se vayan todos  y la presión popular de la que resultaron cinco presidentes en una semana. La misma presión que forzó al Presidente Duhalde a convocar a las elecciones de las que surge Néstor Kirchner. Llega de la mano de aquél, como Gran Elector, al inclinar su apoyo, en el ballotage, contra Menem que había ganado por un pequeño porcentaje. Kirchner había logrado apenas el veintidós por ciento de los votos. Pero Menem declinó presentarse a la segunda vuelta.
Kirchner aparece así como la única alternativa al menemismo, con poco caudal electoral pero sin predisposición en su contra, puesto que su actuación no era demasiado conocida en el ámbito nacional.
Se trataba de un equipo político provincial, aunque de formación urbana, con intereses económicos en una provincia con renta petrolera. Habían demostrado sí una fuerte vocación de poder en la gobernación provincial.
En esa situación adoptan con perspicacia un discurso "transversal", como modo de reforzar su exigua base electoral, cooptando dirigentes e intelectuales.
Dos de los Presidentes en tránsito de la célebre semana habían hecho el trabajo sucio y necesario: la cesación de los pagos de la deuda externa y la devaluación de la moneda.
Las fuerzas tradicionales, desprestigiadas y debilitadas. La debilidad de los partidos políticos, la iglesia, las fuerzas armadas, la banca y el poder judicial, le permiten a Kirchner realizar algunos gestos de autoridad, que lo revisten de una aire progresista, sin riesgo[2]. La izquierda tradicional ya había desaparecido. Las burocracias sindicales, muchas de las cuales habían aceptado y convertido en negocios personales las privatizaciones de Menem, tenían sus bases diezmadas por el desempleo y la precarización. Se conformaron con negociar los aumentos de salarios propuestos por el gobierno y bregar por aumentar el fondo de las obras sociales sindicales, que son también fuente de negocios privados.
Al mismo tiempo esa situación indujo a los creadores de imagen a generar o a exagerar distintos enemigos ad hoc[3].
 La actividad económica, salvo quizá el sector exportador de granos, estaba en punto muerto. Los bajos salarios, una vez producida la devaluación, posibilitan una reactivación suficiente como para que cualquier mejora signifique más que cero. Por lo demás la suspensión del pago de la deuda pública permitió cierto desahogo fiscal.
La banca quedó a la espera, salvo un par de bancos que se retiraron y algunas absorciones.
El agro con una coyuntura favorable se acomoda a la necesidad exportadora. Este ya no era la vieja oligarquía ganadera, en particular la agricultura había  sufrido una fuerte transformación técnico-productiva, con una impronta de desarrollo capitalista industrial. El alza mundial del precio de los granos permitió también una mejoría de la balanza comercial. La producción agrícola ya presentaba rasgos financieros con el alquiler y no la propiedad de la tierra por medio de los fideicomisos y los granos ya funcionaban como comodities  en los mercados a término globales.
La reapertura de algunas pymes, ahora con salarios devaluados y todavía fuerte precariedad laboral, generó una idea de re-industrialización.
En el conjunto de la población se generaron muchas expectativas. La actividad de los movimientos piqueteros fue decreciendo y el gobierno, respecto a ellos, transformó la necesidad en virtud: los dejó hacer sin reprimir, soportó las molestias de algunos sectores, al mismo tiempo que comenzó a tratar con las dirigencias proveyendo algunos recursos asistenciales.
El gobierno tomó el discurso de generar una nueva burguesía nacional[4] con un tinte neo-desarrollista de modelo nacional-industrial[5]. Dándole así un nombre específico al (abstracto) "cambio de modelo" ya propugnado por Duhalde.
El posterior conflicto a propósito de las retenciones a la exportación de granos, donde afloró lo más cerril de la actividad agropecuaria, contribuyó a generar una épica industrialista[6]. El gobierno perdió la batalla legislativa por imponerlas pero aparece así un real enemigo. Esto será utilizado luego como un chantaje para oponer a cualquier crítica a una presunta epopeya. Epopeya que aparece con un sólo sujeto: el o la líder. Situación que es avalada por algunos sectores intelectuales[7].
Con ese discurso y con una oposición que no que puede oponer porque, salvo matices, gira sobre los mismos ejes se asegura que no hay nada a la izquierda del gobierno. Afirmación que manifiesta y reafirma un posibilismo pragmático con el que se ocluye hasta la probabilidad, no de ensayar sino siquiera de pensar alguna alternativa. El último argumento presidencial ha sido el banal: "El mundo es redondo y el que se va muy a la izquierda termina por la derecha". 

Si observamos los resultados de la gestión kirchnerista es difícil ubicarla fuera de su adaptación al juego del capitalismo financiero. Como quizá lo sean también las políticas de Venezuela y de Brasil. La primera a través del manejo financiero de los recursos de Pdvsa[8] y el segundo con el peso de las exportaciones de soja y hierro, es decir los comodities y la caída de las exportaciones de sus manufacturas, proceso que ha sido calificado como re-primarización de la economía. 
Los comodities son una de las bases más destacadas de la ingeniería financiera. La soja se cotiza como futuro en la bolsa de futuros agrícolas de Dalian, en la comunista China.
En el caso de Argentina la presencia relevante de la actividad financiera más que de las manufacturas industriales se refleja, además, en la creación del empleo[9].

Naturalmente, esto no significa ni que no haya habido crecimiento de la economía ni del empleo. Desde esa óptica un personaje como Juan Llach[10] reconoce un crecimiento de la industria manufacturera[11]. Claro es que el crecimiento puede significar muchas cosas: el PBI puede crecer en base a la industria bélica. El asunto es qué se produce, para qué y para quién se produce.
Lo cierto es que hubo "crecimiento económico". (Aunque quizá un dato relevante, respecto a la "industrialización" sea la participación de las manufacturas industriales en las exportaciones, pese a las últimas declaraciones de la Ministra Débora Giorgi. Puesto que más de un tercio de lo computado pertenece a la vehículos armados en el país -por empresas de capital extranjero- y alrededor del 10%  de piedras preciosas y metales[12].)
De lo contrario no se explicaría el entusiasmo y la adhesión  a este gobierno de la mayor parte de la población, desde muy variados sectores. Al punto que, hace dos años, un clásico núcleo social de historia combativa como los jubilados no reaccionó ante el veto de la Presidenta al reconocimiento del derecho al 82%[13].
Por otro lado, no sólo se trata del capital transnacional en nuestro país, sino la transnacionalización de algunos capitales nacionales (por lo menos en materia agrícola y alimentaria). Pero, además, los mejores balances de los últimos años fueron los del capital bancario, favorecidos directamente tanto por la bancarización privada de fondos públicos como por los negocios con los bonos de la deuda[14].
Este gobierno supo hacer una lectura financiera del ahorro social al tiempo que con ellos mantuvo la rentabilidad de los grupos que habían saqueado con las privatizaciones, sin siquiera exigirle inversiones, pero que siguen distribuyendo dividendos. De este modo empresas deficitarias no sólo cubren sus pérdidas sino que reparten ganancias con fondos sociales[15].
De modo que, más allá del discurso, no parece que su plan fuera del "capitalismo serio" ni de la generación de una burguesía nacional o local. Por lo demás, siempre propensa a asociarse al capital extranjero y hasta a transnacionalizarse, cuando le es posible (por otro lado, conducta racional -de cálculo racional- en esta época de globalización) .
La mejora en algunos aspectos del régimen asistencial no ha sobrepasado el reparto de la pobreza, acudiendo a los ahorros de pensión. Que sirvieron, además, para suplantar los capitales no invertidos por aquéllos que ya habían agotado el negocio, dándole el título de nacionalización[16]. Pero, además de no nacionalizar, habrá que pagar indemnización[17]. El demoníaco capital español será reemplazado por el angelical de Chevron, que ya tiene juicios en Argentina[18]. En esto ha quedado el presunto keynesianismo.

La epopeya incluye también el "des-endeudamiento". Vale decir, el pago anticipado e indiscriminado a valor de plaza de la deuda previamente estatizada, presentado como un inteligente acto de soberanía, con el beneplácito del entonces Director del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, que había inducido a ello ya a otros catorce países.
Lo que se ha suplido de deuda con fondos públicos (entre otros, el impuesto al trabajo) sólo significa que esa inversión de fondos no tiene más garantía que la miseria de los jubilados.
En este esquema, y con la justificación de la falta de capitales, al mismo tiempo que se permitió el giro de remesas al exterior[19] se mantienen desgravadas las operaciones bursátiles y financieras. 
 No parece casual, entonces, la profusa presencia de funcionarios del neo-liberalismo menemista y cavallista en el gobierno, con la cubierta de que son funcionarios técnicos.
Por lo demás, la Presidenta ha sido clara el día de la industria: precisamos los dólares para pagar la deuda. Queda todavía para el discurso el tema de los "fondos buitres"[20], como si aquéllos a los que se pagó (y se paga) fueran fondos palomas.
La ubicación dentro de la estrategia del capital financiero se completa con el privilegio del crédito para el consumo (el endeudamiento) de bienes muebles (resultado de la maquila) frente a los créditos para las pymes que siguen pagando altas tasas por los adelantos de cheques diferidos[21].
A todo esto quizá debería agregarse el último convenio firmado con Monsanto, con lo que la actual fuente de recursos del país (el yuyo) queda a sus expensas de la transnacional[22].

Más allá del discurso no parece tratarse tanto de límites del neo-desarrollismo, como plantean algunos amigos, como de una adecuación a las nuevos modos de apropiación del trabajo ajeno, cuya legitimación no es ya "neo-liberal", aunque su ideología mantenga su pregnancia en grandes sectores de la población. Particularmente en los sectores medios urbanos, algunas de cuyas reacciones parecen asentarse, sobre todo, en cierto temor al debilitamiento del consumo como efecto de la inflación.
No es cuestión de ponerse a hacer análisis del discurso pero la expresión de la Presidenta de la Nación de que “algunos quieren hacernos retornar al régimen ultraconservador que arruinó a la Argentina”[23], bien parece la confesión de cuál es la ubicación de este gobierno.
No es ultraconservador, es apenas conservador.

Como en el cuento del tío quizá lo más dañoso sea la posterior desilusión.
Como decía la poesía criolla de Atahualpa Yupanqui:

   Hay diferentes montones,
unos grandes y otros chicos.
Si va p’al montón del rico
el pobre que piense poco,
detrás de los equivocos
se vienen los perjudicos.


Edgardo Logiudice.
Noviembre 2012



[1] Hacia allí apuntan los argumentos del actual Vicepresidente del Banco de la Nación, Dr. Enrique Arceo, de destacada militancia revolucionaria en los años setenta.
[2] El Presidente Kirchner ordenó al Jefe del Ejército descolgar los cuadros de los dictadores Videla y Bignone de un salón del Colegio Militar de la Nación en su carácter de Comandante en Jefe de las fuerzas armadas, como gesto de autoridad. Kirchner impulsó el cambio de los miembros de la Corte Suprema de Justicia que estaba absolutamente desprestigiada por su obsecuencia a Carlos  Menem, para ello utilizó la cadena nacional de radio y televisión como aparente manera de apelar al pueblo. Estas medidas de fuerte carga simbólica contribuyeron a la legítima aceptación de vastos sectores político-intelectuales de izquierda.
[3] Frente a ellos fogosos discursos han creado el halo de una gesta nacional y popular: en uno de sus discurso la Presidenta dijo que le parecía mentira que hayamos dejado de ser colonia.
[4] "Frente a los banqueros nacionales, el presidente Néstor Kirchner dijo: «Es imposible un proyecto de país si no consolidamos una burguesía nacional»". María Seoane, Clarín, 12/10/2003.
[5] Schorr, Martin. Modelos nacional-industrial. Límites y posibilidades.  Bs.As. 2005, Capital Intelectual.
[6] Durante la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner el gobierno impulsó un aumento a las tasas de exportación de granos a la que se opuso el sector agropecuario generando un conflicto sembrado de lock-outs amenazando con la distribución de alimentos a la población.
[7] Ernesto Laclau ha escrito La razón populista. Profesor en Essex visita asiduamente el país sosteniendo la tesis de que en América Latina los liderazgos fuertes garantizan la democracia y por ello deben ser reelectos indefinidamente.« Laclau planteó que resulta "una falacia hablar de reelección y autoritarismo. Estoy totalmente de acuerdo con la reelección indefinida. Escucho que la oligarquía dice (por Chávez) «se perpetúa en el poder». Y yo digo, si no lo votan, no hay perpetuación"». diario La Capital, 31/05/09. Presentándose como gramsciano post-marxista, junto con su esposa Chantal Mouffe, se manifiestan partidarios de una "democracia radical".
[8] Petróleo de Venezuela Sociedad Anónima, empresa estatal venezolana de producción, distribución y comercialización de petróleo, principal fuente de divisas de ese país.
[9] "Entre 1993 y 2010 el valor agregado generado por el sector Comercio y Servicios dentro de la economía argentina se incrementó un 82%, lo que implica una tasa de crecimiento promedio anual de 3,6 por ciento.  Desde 2002 el sector crece al 6,9% promedio anual. En los últimos años el sector Comercio y Servicios
incrementó su participación en el PIB argentino, alcanzando en 2010 el 67,3 por ciento.  Es decir, Comercio y Servicios genera más de dos tercios del PIB del país". Informa de la Cámara Argentina de Comercio, Abril de 2011. "Este crecimiento interanual del empleo estuvo impulsado especialmente por los servicios
financieros y a las empresas (7,7%), los servicios comunales, sociales y personales (4,7%),
transporte, almacenaje y comunicaciones (4,2%) y la industria manufacturera (3,5%) actividad
que viene sosteniendo un incremento del empleo interanual a lo largo del todo el año 2010". Encuesta de Indicadores Laborales - Primer Trimestre 2011. Ministerio de Trabajo, empleo y seguridad social.
Subsecretaría de Programación Técnica y Estudios Laborales, Dirección General de Estudios y Estadísticas Laborales.
[10] Fue viceministro de Economía en tiempos de Menem y mano derecha de Cavallo, dirigente de la Fundación Mediterránea, teórico de la convertibilidad, ministro de Educación de Fernando de la Rúa y asesor de la Conferencia Episcopal. 
[11] "Apoyada en un marco externo favorable, la devaluación, la gran capacidad ociosa y la gradual recuperación del consumo interno, la industria manufacturera alcanzó logros importantes en lo que va del siglo. La producción aumentó cerca de 8% anual, el doble de la década anterior, pero aportó sólo un 15% del crecimiento total del PIB. Las exportaciones de manufacturas de origen industrial en divisas también tuvieron buen desempeño al crecer 13.3% anual, algo más que el total exportado y algo menos que las manufacturas agroindustriales. Sumadas estas y aquellas exportaciones, resulta que la industria argentina aporta ya cerca del 70% del total. El aumento en volumen físico, sin embargo, no logró superar al de la década del 90 (9,6% anual)". La Nación, 24/2/2012. (Productos agroindustriales son: " residuos y desperdicios de la industria alimenticia, grasas y aceites, cereales, semillas y frutos oleaginosos, carnes, pieles y cueros, frutas frescas, productos lácteos y huevos y hortalizas, legumbres y frutas preparadas. Quienes, en conjunto, pasaron de representar un 78.8 % a un 80.3 % de las exportaciones agroindustriales" Copello, Juan. Evolución de las exportaciones agroindustriales. Apuntes agroeconómicos, Año 4, n° 5, Facultad de Agronomía, UBA.) 
[12] La exportación de esos vehículos importa un envío de remesas de divisas de las empresas al exterior. Exportaciones de manufacturas de origen industrial: evolución reciente y perspectivas . Saber cómo, n° 96,  enero 2011, INTI, Ministerio de Industria, Secretaría de Industria y Comercio.
Por lo demás el armado y el montaje es un mero pasaje del proceso de producción que, en su conjunto, se decide fuera del país, desde la tecnología hasta la realización el precio total y la ganancia. Estos resultados se logran a veces sin establecer filiales, por medio de licencias, representaciones y franquicias. Robinson, William I. Una teoría sobre el capitalismo global. Producción, clases y Estado en un mundo transnacional. Bogotá, 2007. Desde abajo. Por lo demás lo reconoce la Ministra Giorgi al presentar como un logro la exportación de mediana tecnología.
[13] La percepción de pensiones y jubilaciones en un índice del 82% móvil de los sueldos de los convenios de trabajo es una antigua reivindicación objeto de muy importantes luchas frente a todos los gobiernos. El Congreso Nacional votó esa ley acorde con la Constitución Nacional y fue vetada por la Presidenta de la Nación. Su argumento fue que, de pagarse ese índice, se agotarían los fondos. Sin embargo ellos fueron destinados a subvencionar empresas privadas. En un momento hasta a la misma General Motors. 
[14] "Los balances que cerraron el 30 de junio. Un contexto de alta inflación, en el que se pagan tasas de interés negativas y se cobran intereses positivos que castigan a los que toman préstamos convirtió, otra vez, a los bancos en el sector de la economía que se queda con el grueso de las ganancias cada vez más exiguas que consiguen las empresas argentinas". http://www.eleconomista.com.ar/?p=4188 28/12/2012
"Bancos cosechan ganancias récord por boom del consumo y bonos del Banco Central.  Jueves, 17 de febrero de 2011. En la city hacen la siguiente lectura: aquellos bancos con mayor crecimiento en sus ganancias fueron los que mayor participación de los títulos de deuda tenían en su portafolio de inversiones". http://www.zonabancos.com/ar/analisis/noticias/15392
[15] "El entramado de los subsidios en el país es complejo. El esquema aplicado hasta el momento apunta a financiar directamente a las empresas y no a los usuarios. En el caso de la electricidad, las subvenciones son canalizadas a través de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) y llegan directo a las generadoras. Según datos de Economía, en 2010 Cammesa habría recibido y transferido 13.487 millones de pesos y para este año se calculan 20.000 millones". Página 12, 3/11/2011.
[16] "«La eficaz gestión de la compañía ha permitido consolidar paulatinamente la fortaleza de los negocios de Repsol, particularmente tras la expropiación ilegal de YPF en abril de este año», señala la empresa". El País, Madrid 8/11/2012.
[17]" La petrolera española conserva un 12% de las acciones de YPF y reclama al Gobierno argentino 7.665 millones de euros por la expropiación de su filial". El País, Madrid 4/10/2012.
[18] "La demanda en Ecuador contra Chevron por presuntos daños medioambientales se extendió hoy a Argentina, donde un juez dictó un embargo preventivo por hasta 19.000 millones de dólares sobre los bienes de la petrolera estadounidense. La meta de los demandantes, un grupo de indígenas y colonos de la Amazonía, es cobrar fuera de Ecuador los 19.000 millones de dólares, incluidos honorarios legales, que dos tribunales de ese país han ordenado pagar a Chevron por daños al medio ambiente, dado que en el país andino la multinacional apenas tiene activos". Buenos Aires, 7 nov 2012  (EFE).
[19] En los últimos años alrededor de 80.000 millones de dólares.
[20] Acreedores que no aceptaron el pago anticipado.
[21] La reciente medida para los 20 bancos calificación A de prestar al 15% para la producción demuestra, al menos, lo que sucedió hasta ahora: altas tasas para las pymes productoras y subsidios para los grandes grupos concesionarios de servicios.
[22] En ocasión del conflicto con el agro (nota 5) la Presidenta se refirió despreciativamente a la soja como yuyo. Durante varios años el gobierno se resistió, presionado por grupos ambientalistas, a avalar el ingreso de un tipo de semilla transgénica y el pago de su patente. Finalmente aceptó las gravosas condiciones impuestas por la transnacional que impide el tradicional derecho de los productores a utilizar parte de la cosecha para una nueva siembra sin volver a pagar las patentes.
[23] Página 12, 13/11/2012.