lunes, 2 de marzo de 2015

Reflexiones sobre Notas sobre el momento actual del capitalismo de François Chesnais.

El trabajo apunta al corazón de los mecanismos actuales de la dominación de la propiedad financiera y acude sin prejuicios a la visión de los propios organismos multilaterales que, frente a las crisis y en medio de las tensiones y contradicciones entre los actores económicos y políticos, ponen al descubierto sus diversas estrategias.
El trabajo gana en fecundidad si se lo lee con el publicado por Viento Sur en septiembre del año pasado[1] del que el autor dice que éste es complemento. De modo que estas reflexiones se refieren al conjunto de ambos textos.
No por desconocidos creo que merecen señalarse algunos puntos relevantes, particularmente porque no muchos de ellos no suelen aparecer en la literatura de inspiración marxiana.
El punto relevante más específico que, a la vez, constituye una caracterización genérica es la distinción de "la acumulación financiera propiamente dicha" constituyendo una "situación sistémica específica que corresponde a la financiarización como fase histórica". "Fase específica de la historia del capitalismo".
Otro punto es la afirmación de que "la acumulación financiera se desarrolla mediante el juego de apropiación y crecimiento endógeno que le son propios".
Y, en esos mecanismos endógenos "la inyección de moneda bajo modernas formas de funcionamiento de «producción de dinero»" del que dependen permanentemente "los mecanismos mundiales de apropiación de la plusvalía". Razón por la cual "la política monetaria se ha convertido en el único instrumento de política macroeconómica".
En esos mecanismos endógenos se destaca también otro fenómeno del que se deriva que "los niveles y ritmos de rendimiento [de los productores] están determinados según criterios dictados por el capital-dinero". Se trata de las cadenas de valor globales (CVG). 
Chesnais recuerda que "los estudios sobre la financiarización de los grupos industriales se han focalizado en la colocación financiera de las ganancias en su operaciones especulativas en los mercados de derivados. Pero -dice- las dimensiones más importantes de su financiarización se encuentran en […] la instalación por parte de los grupos de mecanismos de apropiación de la plusvalía que fusionan ganancia y renta en la producción industrial misma". "El capital financiero constituye un bloque diferenciado (subr.orig.). Está compuesto por los llamados «grupos industriales» (producción manufacturera, servicios, agroindustria y minas), los inmensos grupos de distribución (Wal-Mart, Carrefour, Tesco) y las sociedades financieras -grandes bancos, aseguradoras, fondos de pensiones y hedge funds- cuyo «trabajo» consiste en valorizar el dinero que se ha convertido en capital a causa de la centralización en sus manos y, también, a «fabricarlo» mediante mecanismos crediticios que las finanzas han puesto a su disposición".
Se trata de "grandes grupos financieros con dominante industrial y comercial" que, recuerda Chesnais, un estudio de la OCDE define como "el conjunto de las actividades realizadas por una empresa para poner un producto al mercado, desde su concepción hasta su utilización final. […] los progresos tecnológicos han permitido la emergencia de las CVG pero la liberación de los intercambios y de las inversiones tuvieron un rol". Rol que, señala el autor, se relaciona directamente con las dimensiones de las finanzas. Las CVG "fueron precedidas por las denominadas «nuevas formas de inversión» en las que una transferencia de tecnología o el acceso a un mercado valía a un grupo una parte del capital en una empresa-conjunta [conjunto empresario], pero que pasaron a ser una práctica habitual y a gran escala".   
En opinión de Chesnais todo este desarrollo tiene por causa "un proceso de centralización/concentración industrial y bancaria de una amplitud sin precedente (y que aun continúa y se acentúa)".
Otros puntos tratados en este contexto como la irrupción de las IDE (inversión extranjera directa) relacionada a las estrategias chinas, el papel de los servicios (intereses) de las deudas públicas, el recurso generalizado e intensivo al crédito que oculta la amplitud de la superproducción de mercancías, constituyen también aspectos actuales relevantes para una mirada abarcadora de los fenómenos de este período del capitalismo.

Material el que nos ocupa entonces que, con independencia de su contenido intrínseco, induce a reflexionar sobre algunas cuestiones planteadas y no planteadas por el autor. Por ello, aun más fecundo, me parece. El mismo Chesnais invita a ello al advertir la necesidad de nuevas herramientas teóricas para abordar, por ejemplo, "los efectos de los cambios en la demanda china [que] están ahora cuantificados, pero una «macroeconomía mundial», marxiana o marxo-keynesiana-estructuralista hace mucha falta".

Chesnais recurre algunas veces a consideraciones de Marx, aunque no como cita o argumento de autoridad sino más bien como un punto de apoyo para desarrollar sus argumentos. Me parece que sólo de ese modo el reto es aceptable e invita a reflexionar.
Podríamos decir entonces que toda riqueza es producto del trabajo, entendiéndose por él la capacidad laboral constituida por el gasto de energía física, las habilidades y los conocimientos para generar un novum. Producción que es, al mismo tiempo, una apropiación.
La producción es, entonces, el piso práctico de la riqueza en toda sociedad y en toda forma histórica de sociedad. Y la producción contiene la probabilidad de su excedencia, absoluta o relativa. El plus-producto que excede las necesidades de la reproducción de la capacidad laboral o que excede el costo de su reposición.
En las sociedades de clase no necesariamente los productores se apropian de los que producen o, al menos, de todo lo que producen. "Las clases - decía el malhadado Lenin en 1919-  son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo del otro en virtud de los diferentes lugares que uno y otro ocupan en un determinado régimen determinado de economía social”.
En la organización o modo de producción y apropiación capitalista industrial esa apropiación del trabajo ajeno se realiza a través del salario. No siempre ha sido así y es de esperar que no lo sea, que eso sería, quizá, el comunismo.
El salario oculta la parte no retribuida del plus-producto que, en el capitalismo industrial, se denomina plusvalía, al menos para los marxianos. Y, si se trata del plus-producto o trabajo excedente, es indudable que éste se crea en el proceso productivo, cuya forma es la plusvalía allí generada pero sólo existente en los intercambios, en la forma del intercambio entre el capitalista industrial y el obrero.
En ese régimen del capitalismo industrial el interés y la renta no pueden ser más que porciones de plusvalía que se distribuyen en el proceso total, el ciclo total del capital. Se deducen de ella, porque es la única forma de producción de la riqueza bajo la hegemonía del capital industrial. 
Esto es lo que nos recuerda Chesnais cuando acude al Marx del Libro II de El Capital.

El capital industrial es la única forma de existencia del capital en que es función de éste no sólo la apropiación de la plusvalía o del producto excedente, sino también de su creación. Este capital condiciona, por tanto, el carácter capitalista de la producción; su existencia lleva implícita la contradicción entre capitalistas y obreros asalariados. [bastardilla de Chesnais]. (Marx, 1973b: 51).

Agrega luego que este modo de existencia del capital, que no se basa sólo en la apropiación de plusvalía sino en su producción, supone, tiene como condición, la subordinación del capital comercial y del capital en dinero (Subr.EL):

No son más que modalidades de las distintas formas funcionales que el capital industrial asume unas veces y otras abandona dentro de su órbita de la circulación, modalidades sustantivadas y estructuradas unilateralmente por la división internacional del trabajo. (Ídem).

Sin embargo, tres párrafos más adelante en el mismo capítulo, se observa que incluso en tales condiciones el capital dinero recupera un primer plano en las fases de euforia financiera: “todas las naciones en que impera el sistema capitalista de producción se ven asaltadas periódicamente por la quimera de querer hacer dinero sin utilizar como medio el proceso de producción” (Ídem: 52).
Y explica la razón de esto: 

Precisamente porque la forma-dinero del valor es la forma tangible e independiente en que se manifiesta, la forma de circulación D - D’, cuyo punto de partida y cuyo punto de final es el dinero efectivo, el hacer dinero, expresa del modo más tangible el motivo propulsor de la producción capitalista. El proceso de producción no es más que el eslabón inevitable, el mal necesario para poder hacer dinero [bastardilla de Chenais]. (Ídem).

La tesis que defiendo es que aunque dicho “vértigo” alcance su paroxismo en determinados momentos[…]Ahora tiene un carácter sistémico y marca al capitalismo de punta a punta. El modo de existencia del capital a interés-capital ficticio y del fetichismo del dinero que engendra y proyecta, tienen repercusión en el conjunto del proceso de reproducción ampliada. Retomemos el circuito completo D-M-P-M’-D’. En el momento D se encuentran los más grandes bancos y fondos financieros, pero también los “fondos propios” (“stockholder’s equity”), las reservas de tesorería de los grandes grupos con dominante industrial y comercial. El capital altamente concentrado que opera en el momento M’ del circuito ha devenido un par del capital comprometido en la producción de plusvalía, en tanto que en el momento P las modalidades organizativas y de funcionamiento del capital “industrial” (minas, agro-industria, manufacturas y servicios) descansan tanto en la producción de plusvalía como en la apropiación de plusvalía ya producida. (Subr. EL)

La referencia empírica a las cadenas de valor global intentan ser abordadas así por Chesnais en el plano teórico en forma de tesis. Creo que esto sugiere, si se lo vincula por ejemplo con el papel del préstamo para el consumo que, como vimos, oculta la superproducción de mercancías, la presencia ya no solamente del salario como forma de apropiación del trabajo ajeno, sino el propio consumo como medio para el endeudamiento. Es decir que, este proceso, descansaría no sólo en la producción de plusvalía y de la apropiación de la plusvalía ya producida, sino de plusvalía futura. Porque el endeudamiento de los hogares a que hace referencia el propio Chesnais, por ejemplo, que en algunos países supera el 150% de los ingresos, significa que el trabajo futuro está comprometido en la deuda. Y el trabajo futuro significa plusvalía futura. No en vano lo que se negocia y se capitaliza contablemente como activos en las grandes transacciones entre los nuevos grupos se denomina "expectativa de plusvalía".
Y no me parece casual tampoco que entre esas grandes cadenas de valor global las mayores sean las vinculadas al consumo. Walmart, Carrefour en el retail, como las dedicadas a la alimentación y la vestimenta.
Quiero decir con esto que el cambio de paradigma, la restructuración producida en el ciclo global de la reproducción ampliada a que hace referencia Chesnais sobre la base de la financiarización, repercute también en las formas de apropiación del trabajo ajeno. Fenómeno que se puede observar también, me parece, en las formas de remuneración del trabajo que están supliendo al salario. Aquéllas a las que se refiere el autor, sin detenerse en ellas, como formas de trabajo aparentemente independientes de trabajadores autónomos o en las ya bastante difundidas franquicias. No en vano el auge ilusorio de los "emprendedores", con las consecuencias ideológicas que derivan de estas formas de remuneración y apropiación del trabajo.
Además, en el orden de los activos intangibles, como lo es la expectativa de plusvalía (en realidad, de ganancia), se puede pensar en el papel cada vez más importante de las marcas, vinculadas íntimamente a las expectativas. Estos activos constituyen muchas veces, merced a su titularización en acciones, la base de los negocios de la ingeniería financiera (los nuevos mecanismos que menciona Chesnais) que apalancan préstamos que, invertidos en nuevos proyectos potencian las expectativas y contribuyen a generar la bola de nieve del "bloque diferenciado" del sector financiero. Estos parecen ser también parte de los "mecanismos endógenos".
Por último diría que los textos sugieren también abocarse al papel de las tecnologías, las formas de comunicación e información, la robótica, la genética, en fin lo que -sin compartir las ilusiones benéficas que difunden algunos ideólogos- podemos denominar otra Revolución en el modo de producir que acompaña a este modo de apropiación. Porque, como lo señala Chesnais, muchas formas de organización y de mundialización del montaje de esta, por lo menos "fase histórica específica -y si se puede llamar así todavía- del capitalismo"" son posibles merced a ella. Más aun, cuando el autor toma como referencia la definición de la OCDE, como vimos, asume dicho rol generador de las tecnologías como causa concomitante. Y ello constituye, para los grupos dominantes, lo que denomina "capacidad estratégica".

En suma, son muchas las sugerencias y los caminos abiertos para intentar con alguna eficacia resistir al menos esa capacidad estratégica y conjeturar algunas otras para nosotros, los dominados. Y los excluidos, no mencionados por Chesnais en estos trabajos.

Edgardo Logiudice
marzo 2015.


[1] http://www.vientosur.info/spip.php?article9403

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